En verano, una fragancia pesada puede jugar en contra.
El calor aumenta la presencia del perfume. Lo que en invierno se siente elegante, en verano puede sentirse demasiado fuerte. Por eso, para reuniones, comidas de negocio o eventos, conviene buscar aromas frescos, limpios y con buena presencia.
No se trata de oler como adolescente. Tampoco de usar una fragancia tan intensa que incomode a los demás.
La regla es simple: que se note cuando alguien está cerca, no desde la otra punta del salón.
Dior Homme Cologne es una opción limpia, fresca y fácil de usar. Su perfil cítrico y ligero funciona bien con camisa blanca, business casual, una comida con cliente o un día de oficina.
Terre d’Hermès Eau Givrée tiene más carácter. Combina frescura cítrica con notas minerales y amaderadas. Puede servir para un empresario que quiere oler distinto sin caer en algo dulce o juvenil.
Acqua di Giò Profondo es una opción más acuática. Huele fresco, masculino y moderno, con notas marinas y aromáticas. Funciona para alguien que se mueve todo el día entre negocio, carro, reunión y familia.
Pero la fragancia no debe reemplazar la higiene. Primero va la ropa limpia, el baño, el cabello cuidado y los zapatos en orden.
Después viene el perfume.
Dos o tres sprays suelen ser suficientes: cuello, pecho o muñecas. No hace falta rociarse la camisa completa.
En negocios, el perfume debe acompañar. No debe dominar.
Una buena fragancia puede ayudar a cerrar la imagen: ropa limpia, zapatos cuidados, tono seguro y aroma agradable.
Eso comunica algo sencillo: esta persona se cuida.
Y para un empresario, eso también habla.