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Vinos, whiskies y destilados latinos que deberías conocer antes de invitar a un cliente

Vinos, whiskies y destilados latinos que deberías conocer antes de invitar a un cliente
Invitar a un cliente no siempre exige gastar más. A veces exige saber escoger mejor. Vino argentino, tequila, mezcal, ron puertorriqueño o pisco pueden abrir una conversación con más cultura y mejor gusto.

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En una comida de negocio, la bebida no debe ser el centro de la reunión.

Pero sí puede ayudar a crear ambiente, abrir conversación y mostrar cultura.

Para un empresario latino, conocer algunos vinos y destilados de nuestra región puede ser una ventaja. No para presumir. Para escoger con criterio.

El vino argentino, especialmente el Malbec de Mendoza, es uno de los caminos más fáciles. Es conocido, combina bien con carnes y suele entenderse rápido en una mesa de negocios.

El tequila mexicano también merece más respeto del que muchas veces recibe. El Consejo Regulador del Tequila explica que el tequila tiene denominación de origen y debe producirse bajo reglas específicas con agave azul.

Eso significa que no todo lo que parece tequila tiene el mismo valor. Para una comida seria, conviene mirar categorías como blanco, reposado o añejo, según el momento y el gusto.

El mezcal va por otro camino. Puede ser más ahumado, más artesanal y más conversado. No es para todos, pero cuando se elige bien puede mostrar una parte profunda de la cultura mexicana.

El ron puertorriqueño también tiene peso. Puerto Rico es una referencia importante del ron, con destilerías y experiencias turísticas que cuentan su historia.

El pisco, asociado principalmente con Perú y Chile, puede servir para algo distinto. En vez de ir siempre a lo mismo, puede abrir una conversación sobre origen, tradición y coctelería latina.

¿Y el whisky latino? Todavía es una categoría más pequeña que tequila, ron o vino, pero hay productores en la región que están buscando espacio. Para una reunión, puede ser interesante si ya conoces la botella y sabes explicar por qué la escogiste.

La regla es simple: no pidas algo solo porque es caro.

Pide algo que tenga historia, que puedas explicar en una frase y que no ponga incómodo a nadie.

También hay que cuidar el contexto. Si el cliente no toma, no se insiste. Si la reunión es de día, menos es más. Si es cena, una copa bien escogida vale más que exceso.

En negocios, el buen gusto se nota más cuando está medido.