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Business casual: cómo vestirse como empresario sin parecer disfrazado

Business casual: cómo vestirse como empresario sin parecer disfrazado
Vestirse bien no siempre significa usar traje. Para muchos empresarios latinos, el reto es verse serio, cómodo y preparado sin parecer que están fingiendo ser otra persona.

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Hay una diferencia entre verse arreglado y verse disfrazado.

Un empresario no siempre necesita traje. Muchas veces tiene que visitar el negocio, hablar con clientes, pasar por el banco, reunirse con un proveedor o ir a un evento. Si va demasiado formal, puede verse fuera de lugar. Si va demasiado casual, puede parecer descuidado.

El punto medio es el business casual.

Business casual significa vestir profesional, pero sin traje completo. La idea es verse limpio, ordenado y apropiado para el momento. No es ropa de fiesta, de gimnasio ni de estar en la casa.

Para un empresario, eso sirve mucho. La ropa no hace el negocio, pero la ropa sí habla antes que uno. Antes de que expliques tu experiencia, la otra persona ya notó si llegaste bien presentado.

Para un empresario latino en Estados Unidos, esto importa porque muchas veces hay que moverse entre varios ambientes: clientes hispanos, clientes americanos, empleados, familia, instituciones, abogados, contadores o proveedores.

Business casual sirve porque da flexibilidad. Te ves profesional, pero no rígido. Te ves moderno, pero no exagerado. Te ves serio, pero no como si estuvieras actuando.

Las prendas básicas son simples: camisas lisas de botones, polos de buena tela, pantalones chinos, pantalones de vestir sencillos, jeans oscuros sin rotos, blazer o saco sport, zapatos de cuero, botas limpias, tenis sencillos y cinturón discreto.

Los colores más fáciles son azul marino, blanco, gris, beige, café, negro y verde oscuro. Con eso puedes armar muchas combinaciones sin complicarte.

Lo que debes evitar: logos gigantes, pantalones rotos, tenis sucios, camisas arrugadas, ropa demasiado apretada, ropa de gimnasio, cinturones muy llamativos, demasiado perfume y demasiados accesorios al mismo tiempo.

Una buena regla: si tu ropa distrae más que tu conversación, algo está mal.

Para una reunión con cliente: camisa clara, pantalón chino, zapatos limpios y cinturón sencillo. Para una cita con el banco o el contador: camisa de vestir, pantalón formal, blazer y zapatos de cuero.

Para un evento de networking: polo de buena calidad, blazer ligero, chinos y loafers. Para una cena de negocio: camisa oscura, saco sport y zapatos bien cuidados.

Business casual no es vestirse como rico. Es vestirse como alguien que respeta su negocio.

Vestirse bien no cierra contratos por sí solo. Pero puede abrir mejor la conversación.